domingo, 26 de mayo de 2013

RELATO DE JORDI CABRÉ CARBÓ

Si ves a mi reina, dile que la perdono

¿Alguien ha visto un alfil por ahí? Hace un momento aún lo tenía. Mira que les tengo dicho que vigilen los pasos de cebra al cruzar. Anda por ahí mucho maleante hambriento y si se descuidan y no van bien acompañados de fichas guardaespaldas: ¡miau! Esos tipos no tienen piedad y se comen todo lo que se mueve sin escolta. En fin, otra defunción… y otra batalla perdida. Pero no importa, porque se empieza otra y listos. El otro día, recuerdo que jugando una partida con mi amigo Jairo, mi “Reina”, la muy atrevida, salió sin permiso y sin avisar. La acompañaba un caballo. Mira que se lo tengo dicho: “no me salgas sin alfiles y sin avisar a las torres” ¡Todo fue inútil! Ella sale creyendo que todo es color de rosa y que los pajarillos cantan y las nubes se levantan. “Esta que te cagas, pero es más tonta e inocente que un bebe y pasó lo que era de esperar. Yo, la verdad, no puedo culpar a mi amigo Jairo por lo que le hizo, al verla solita e indefensa, cantando una de Carlos Gardel y presumiendo y saltando de cuadro en cuadro.Aunque yo en su lugar no le hubiera dado un hijo, yo tomo mis precauciones como es debido, y más en casos así: de aquí te pillo y aquí te mato! En fin, son cosas del juego y del querer, del querer echar uno rapidito claro. Si alguien ha visto a la tonta de mi Reina, díganle que vuelva, que la perdono y que del fruto de su vientre, haremos primero y como mandan los cánones, un buen peón.

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